El Global Madrid | jueves, 07 de septiembre de 2017 h |

El encuentro ‘La Farmacia comunitaria, por y con el paciente’ organizado por el Instituto de Formación Cofares no dejó pasar la oportunidad de entrar en uno de los temas que más ocupan y preocupan a la farmacia, el acceso a los fármacos innovadores. Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares y Concha Almarza, directora general de QuintilesIMS fueron los encargados de analizar la situación.

Concha Almarza presentó en su intervención un informe sobre el acceso a los medicamentos biotecnológicos y analizó los puntos débiles situación actual para después poner sobre la mesa qué modelo podría ser el adecuado de cara a que la farmacia pueda dispensar las innovaciones, ya no las que salieron hacia el canal hospitlario, sino los fármacos que están por venir. Almarza comenzó su análisis centrando que la propuesta que habían realizado es un análisis comparativo con los modelos de países europeos que sí tienen esos medicamentos en la farmacia como pueden ser Alemania, Italia, Francia Reino Unido o Irlanda de cara a buscar alternativas para mantener la eficiencia y mejorar la eficacia del sistema. “El modelo no busca recuperar lo perdido sino no perder lo que viene. Porque casi todo lo que viene según el modelo actual se dispensará en la farmacia hospitalaria”, precisó. Almarza analizó también desde el año 2010 la evolución que ha tenido el marco regulatorio para permitir que existan esos medicamentos que pasaron de la farmacia comunitaria a la hospitalaria. El análisis se realizó sobre 14 medicamentos biológicos autoinmunes, oncológicos, vacunas para el papiloma humano, y fármacos para el control de la hipercoresterolemia que suponen 2 milones de unidades que a pvl significarían 900 millones de euros.

El modelo analizo qué productos serían más fáciles de trasladar mediante una matriz de dispensación hospitalaria. Los del asma más complicados por su necesidad de control médicos y los autoinmunes por su coste, por otro lado las vacunas del virus del papiloma humana o hipercolesterolemia erían los más fáciles de trasladar.

Para ‘armar’ el modelo, QuintilesIMS tuvo en cuenta un total de 16 implicaciones que en la mayoría de los casos tenían impacto en los actores implicados (pacientes, administración, mayorista, farmacia comunitaria, hospitalaria o fabricantes) tales como descuentos sobre PVL en la negociación del hospital, los cambios en la condiciones de facturación o la mayor cercanía con el prescriptor. Tras los análisis pertienentes y basándose en una metodología propia demostró que pasar de PVP a PVL supuso un ahorro de cerca de 24 millones de euros para la administración y un perjuicio para la farmacia de 50 millones y de casi 8 para la distribución. En cuanto al ahorro generado por la negociación que se produce en el hospital, la administración consiguió ahorros de 27 millones de euros basándose en un descuento medio de un 3 por ciento. En líneas generales en términos de impacto económico la administración es el único actor que se ha visto beneficiado por el cambio de modelo con un total de 58,37 millones de euros. Por su parte, la industria farmacéutica perdió 26,92, la distribución 7,56 y la farmacia 34,16 millones. El impacto para los pacientes ha sido de 11,99 millones. “Es difícil pensar que la administración va a revertir el modelo ante esos números. Por lo tanto cualquier nuevo modelo debe manterner esas ventajas”, precisó Almarza.

El análisis de todas las alternativas “nos lleva a concluir que el que más ventajas ofrece sería el de la propiedad por parte de la administración con pago por servicio a mayoristas y farmacia comunitaria y es fundamental asegurar el control del gasto para la administración, precisó Almarza.

Con el modelo propuesto, se evitaría además el gasto financiero que supone el espacio temporal entre el pago a la farmacia del PVP y el reintegro por parte del laboratorio a la administración según las condiciones acordadas. De esta manera, y según las conclusiones presentadas, garantizar la máxima accesibilidad a los pacientes a los tratamientos biológicos al eliminar el riesgo financiero que supondría para las farmacias de baja facturación.

A modo de conclusión, Juan Ignacio Güenechea afirmó que para llevar adelante cualquier modelo “se requiere de un gran realismo porque recuperar lo perdido no es realista. Que estén en la oficina de farmacia va más allá del precio, nos jugamos el papel de la oficina de farmacia”. Güenechea reclamó además “estabilidad regulatoria, que las comunidades no marquen el camino para que luego haya que corregir inequidades”. El presidente de Cofares finalizó su intervención llamando la atención sobre el hecho de que tras lo analizado por QuintilesIMS se ha demostrado que al final los ahorros de la administración recaen sobre el resto de los actores y desde el punto de vista de la distribución nos vale cualquier modelo. Estamos preparados y somos neutros en la solución del modelo, ponemos a disposición de la farmacia la capacidad logística de la distribución en beneficio a una solución adecuada para todos”.