En un momento de cambios en la profesión, a la espera de que las normativas respalden la integración del farmacéutico en nuestro Sistema Sanitario para que pueda desplegar su potencial asistencial, el presidente del MICOF repasa con EG el panorama farmacéutico, las iniciativas del Colegio para potenciar la figura del profesional de la botica y otras cuestiones de interés como la celebración del próximo Congreso Nacional en Valencia.

Pregunta. ¿En qué situación actual se encuentra la profesión farmacéutica?

Respuesta. Estamos en un momento de oportunidades, también con algunas dificultades, pero las perspectivas son buenas. Con la crisis de la COVID-19 se ha demostrado que somos necesarios y se están dando cambios en algunas CC.AA. Ahora tenemos que estructurarnos, trabajar mucho, asumir sacrificios y unir fuerzas. La dispensación colaborativa es un ejemplo de que trabajando juntos podemos llegar lejos. La Administración nos va a exigir más trabajo y sacrificio, pero a cambio vamos a empezar a trabajar en proyectos interesantes para la profesión. Lo que más me preocupa del futuro es que la profesión en cierta manera se mentalice de que hay que cambiar nuestras forma de trabajo. Debemos empezar a registrar todo lo que hacemos, trabajar en servicios profesionales, avanzar en la recertificación del farmacéutico y eso es un esfuerzo que debe hacer el sector en cuanto no sólo en su día a día sino en su trabajo complementario de de conocimientos y formación.

P. Uno de los principales objetivos de la profesión es integrar al farmacéutico en el Sistema Nacional de Salud, ¿qué pasos se están llevando a cabo en ese sentido desde el MICOF?

R. Vamos a comenzar ahora a nivel autonómico junto con la Universidad de Granada y con la colaboración inestimable de Hefame un proyecto de integración de la farmacia comunitaria en el Sistema Nacional de salud. Comenzará con tres pequeños pilotos en las tres provincias y presentaremos los resultados a la Administración para que vea cuánto beneficia al sistema y a los pacientes. De hecho, después de nuestra reunión con la directora general de farmacia y el conseller ha quedado claro que están convencidos de que la farmacia tiene que trabajar integrada en el sistema y que debe trabajar mucho más cerca de la atención primaria.

«Hay que luchar por el lugar que tiene que desempeñar el farmacéutico en los distintos sectores»

P. Más allá de ese trabajo para que el colectivo farmacéutico sea aprovechado al máximo, ¿en qué otros proyectos está embarcado actualmente el MICOF?

R. Tenemos muchos, más ahora que la Administración ha empezado a valorarnos, incluso con salud pública que en un principio era un poco más distante. Estamos ultimando los flecos con la Dirección General de Farmacia del programa de entrega en proximidad y también tenemos otros proyectos que tenemos a nivel autonómico sobre la seguimiento del paciente crónico en el medio rural con el objetivo de trasladarlo también en las zonas urbanas. Estamos ahora iniciando un proyecto de soledad no deseada, en un principio se va a realizar en la zona rural, en farmacias VEC, donde esta soledad supone un problema importante. También tenemos proyectos de SPD, de anticoagulados o cribados de diabetes o cáncer de colon.

R. Sobre la iniciativa social para ayudar a combatir la soledad no deseada, ¿en qué situación se encuentra? 

R. Estamos comenzando a desarrollarlo, lo lleva la sección de proyectos, también la vocal de Farmacia Rural Maite Vicedo junto a con Candelaria Almenar, vocal de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social Corporativa. Es un tema muy importante que se ha propuesto a la Diputación y espero que sea definitivo antes de presentarlo públicamente.

P. Uno de los grandes puntos de actuación del MICOF es de cara a la farmacia rural, de hecho el CGCOF os galardonó en los II Premios a la Innovación Social por el proyecto para la sostenibilidad de la farmacia rural y VEC, ¿qué significó este reconocimiento?

R. Nos da mucho ánimo para continuar. La vocal Maite Vicedo, farmacéutica VEC, nos da ánimo para trabajar. De hecho, el programa de soledad no deseada sigue esta línea, al igual que el tema de los SPD, porque está centrado en farmacias rurales. Más que una farmacia, hay que asegurar que en las zonas rurales todos los ciudadanos tengan un servicio farmacéutico. El ciudadano debe tener un servicio farmacéutico de calidad esté donde esté y con la proximidad que se necesita para que cumpla sus requisitos.

«Hay que asegurar que en las zonas rurales todos los ciudadanos tengan un servicio farmacéutico»

P. En estos mismos premios el Colegio, un año antes, recibió una mención especial por el “Programa de Apoyo Farmacéutico Domiciliario en contexto COVID-19”, ¿cree que llegará el día en que llegue a implantarse más allá de un contexto de crisis sanitaria?

R. Nosotros comenzamos hace bastantes años con un pilotaje que se hizo en Alicante, Valencia y Castellón que se llamaba Domi-Eqifar y donde participaba todo el sector sanitario. El farmacéutico realizaba la prestación con los medicamentos dispensados en la oficina de farmacia, porque los medicamentos se tienen que dispensar en una oficina de farmacia siempre. Otra cosa es que se entreguen en el domicilio con una atención farmacéutica a unos pacientes cribados que cumplían unos requisitos, que es lo que yo creo que debe de ser. De cara al futuro, la atención farmacéutica domiciliaria creo se hará y se debe de hacer. Ya hay una normativa en Madrid, en Castilla-La Mancha se está trabajando, aquí también tenemos una normativa donde se contempla legalmente, aunque no se pone en marcha porque no hay un reglamento adecuado. Hay que mirarlo en el contexto multidisciplinar porque si nos no vamos a avanzar. La atención farmacéutica domiciliaria tiene que estar englobada dentro de lo que es la atención domiciliaria y por eso necesitamos la integración y comunicación con atención primaria, con medicina y con enfermería. El conseller es partidario de avanzar en este campo. Debemos empezar a formar parte del equipo de las zonas básicas de salud donde el farmacéutico comunitario participe de las reuniones con todos los profesionales sanitarios. Ese es el camino.

«Tenemos una normativa donde se contempla legalmente la atención farmacéutica domiciliaria, aunque no se pone en marcha porque no hay un reglamento adecuado»

R. Precisamente, la atención domiciliaria se ha regulado en la C. Madrid en su Ley de Farmacia autonómica. ¿Crees que la Comunidad Valenciana debería también renovar la suya para dar cabida, por ejemplo, a esta demanda de la profesión?

R. La ley de la Comunidad de Madrid sí que hace una mención más explícita sobre la atención domiciliaria en ese sentido aunque deja flecos que tendrá que desarrollar su Administración, como la clasificación o la estratificación de los pacientes. Nosotros aquí lo que tenemos es el una modificación de la ley que se hizo hace pocos años y establecía que se podría realizar atención farmacéutica domiciliaria a pacientes que lo requieran en municipios que la Administración determine y por un profesional de la zona farmacéutica. Hubo un debate en el sentido de si una farmacia de otro municipio podía dar el servicio a otra población. Lo que trasladaron es que la modificación de la ley está contemplada para municipios que no tienen oficina de farmacia. Es decir, lo realiza una farmacia de la zona farmacéutica, a través de un personal capacitado y que esos municipios los determinará reglamentariamente, al igual que los pacientes, la propia Administración. Esto creo que difiere de lo que es la Ley de Madrid que contempla, lo que nosotros contemplábamos en Domi-Eqifar, cualquier municipio por las farmacias de ese municipio.

P. Cada vez queda menos para la celebración en Valencia del 23 Congreso Nacional Farmacéutico, ¿qué espera de este importante evento en el que el MICOF colabora con el Consejo General?

R. Lo que queremos es mejorar los anteriores, aunque está difícil porque la verdad que los congresos nacionales han sido excelentes. El momento que vivimos es importante y esperamos que haya un debate serio sobre el futuro de la profesión, lo debemos tener. Necesitamos cambios a nivel de forma de trabajo, de registrar, de coordinarnos… Es más sacrificio, y por ello necesitamos que se nos compense este trabajo, que se apliquen servicios profesionales remunerados. En este momento la farmacia comunitaria está económicamente muy castigada, con precios cada vez más bajos. También tenemos el problema de los desabastecimientos que se tiene que tratar con voz alta y buscar soluciones. Nosotros empleamos alrededor de media hora o más al día buscando medicamentos en desabastecimiento; o se soluciona o la farmacia cada vez se ve más agobiada para dedicar menos tiempo a su papel asistencial.

«En este momento la farmacia comunitaria está económicamente muy castigada»

P. Por último, este mes se celebra el Día Mundial del Farmacéutico, ¿qué tiene previsto organizar el COF y qué mensaje le gustaría destacar en este día?

R. Para el día del farmacéutico organizaremos una jornada, como en años anteriores, para dar participación a todas las salidas profesionales: farmacia hospitalaria, farmacia comunitaria, atención primaria, industria, distribución, salud pública. En este día nuestro mensaje es el mensaje de la unidad dentro de la profesión, el trabajar por paciente, por un futuro donde nos dejen trabajar como farmacéuticos y que se utilicen nuestras capacidades. Luchar por el lugar que tiene que desempeñar el farmacéutico en los distintos sectores, no solo en comunitaria, sino otros ámbitos como salud pública, radiofarmacia, farmacéuticos de aduanas… Tenemos una profesión tan bonita y tan amplia con especialidades que no se nombran mucho, como por ejemplo farmacéuticos de las Fuerzas Armadas. Tenemos que empezar a trabajar sobre todo como dice el lema del Día Mundial del Farmacéutico, en conseguir medicamentos más accesibles para todos, que todo el mundo tenga derecho a conseguir su medicación.


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