El papel de la Farmacia humanitaria se ha posicionado como “esencial” en España durante la pandemia debido al colapso que el Sistema de Salud experimentó en pocas semanas. La ONG Farmacéuticos sin fronteras de España ha puesto en relieve el importante papel que han tenido en el marco de esta crisis sanitaria.

Desde la organización señalan que al estallar la COVID-19 en nuestro país, tuvieron que actuar con rapidez y sin posibilidades de planificación. Se reinventaron en sus programas de formación y cooperación. Eso sí, “siempre desde una clara vocación de servicio y un estricto respeto a su propia misión y a las competencias y habilidades profesionales que las leyes atribuyen a los farmacéuticos”.

De esta manera, se diseñaron y se pusieron en marcha entre abril y mayo una serie de acciones como: el fortalecimiento de su plataforma de formación virtual, la cobertura de la escasez en el suministro de productos farmacéuticos, la convocatoria masiva al voluntariado social y la colaboración con las asociaciones de pacientes para satisfacer sus necesidades.

Además, desde Farmacéuticos sin Fronteras de España brindaron formación sociosanitaria específica a voluntarios y profesionales farmacéuticos “en primera línea” de unas sesenta entidades, procuraron consultoría socio-sanitaria y dispensaron tratamientos para enfermedades aguadas y crónicas, así como para el alivio sintomático de la COVID-19.

Todas estas acciones se iniciaron al comienzo de la pandemia y se continúan haciendo actualmente, según explican desde la ONG.

El presidente de Farmacéuticos sin Fronteras de España, Antonio Rabasco destaca el impulso del programa “+Saludable” entre los colectivos más vulnerables. Este se centra principalmente en salud pública, nutrición, vacunación, uso racional de medicamentos y la lucha contra el tabaquismo, el alcohol y las drogas.

Entre las acciones que realizaron, pone de relieve, el ofrecimiento de este programa al Ayuntamiento de Madrid para formar a sus técnicos y orientarles en alimentación y dieta saludable, en el desarrollo de la tarjeta monedero.

Por otra parte, Rabasco, señala que el programa “+Saludable” también se ha desarrollado en los centros penitenciarios. Se organizaron talleres informativos en las aulas de las cárceles de mujeres y hombres sobre salud pública, nutrición y lucha contra las drogas y el alcohol.

Ángel Huelamo, director de la ONG, subraya la óptima respuesta colectiva al extraordinario desafío de pandemia en el Tercer Sector.

“Creo que la pandemia ha alimentado nuestra fuerza. Hemos demostrado la unidad que la red sin fronteras en momentos como este, tenemos. Una unión de las voces a ambos lados del atlántico.”

Y es que según señala, el desafío de la COVID-19 les ha impulsado a crear más proyectos y a saber responder a tiempo y con éxito a la demanda. Recursos que otros años utilizaban por ejemplo en desplazamientos, se han podido revertir en otro tipo de cuestiones como es el refuerzo de las plataformas online.

“El Gobierno ha sido consciente de nuestro papel y justo después del verano aprobó un Decreto Ley en el que se adjudicaron una serie de fondos muy importantes al Tercer Sector de acción social” ha señalado Huelamo.

Además, ha destacado que “es un momento crucial para reforzarse y para que se les oiga. Para que la fuerza que tiene el Tercer Sector, no sea una fuerza que se relegue a momentos de especial crisis, sino a que sea un sector que pueda llegar a convivir con cualquier otro y en cualquier momento con normalidad.”

Farmacéuticos sin Fronteras de España

La ONG Farmacéuticos sin Fronteras de España, esta basada en la cooperación nacional e internacional, con organizaciones públicas o privadas. Y trabaja con el objetivo de abordar desigualdades sociales en salud y acabar con sus circunstancias determinantes.

Los primeros pasos de la ONG, fueron con campañas de recogida de medicamentos caducados y radiografías inútiles. Con ello, podían revertir en dinero lo que se obtenía y así desarrollaron, entre otras cosas, su propia plataforma online.

Sin embargo, su programa estrella es el denominado “proyectos boticarios” que se puso en marcha en el 2012 y ha sido premiado y reconocido en nuestro país varias veces.

El proyecto se presenta como un modelo de formación integral dirigido a habilitar voluntarios para la intervención farmacéutica en la cooperación al desarrollo y la prestación de ayuda humanitaria.

“Contamos con una Cátedra con la Universidad Complutense y hay un programa de formación en cooperación, cada año se les da a los alumnos la posibilidad de elegir el proyecto de cooperación internacional en el que quieren participar. Si coincide que donde van, hay una situación de emergencia la ven de primera mano. Les ayudan a todas las labores, desde montar botiquines, farmacias, depuración de aguas, salud pública…” ha señalado la asesora jurídica pro bono en Farmacéuticos sin Fronteras de España, Raquel Sánchez.

Además, ha querido destacar que en los 30 años de historia que lleva la ONG, “con muy pocas manos y muy pocos recursos, pero con muy buena voluntad por parte del sector, Farmacéuticos sin Fronteras de España, tiene una labor que es única.”


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