La crisis sanitaria sufrida a causa de la COVID-19 ha impactado particularmente en los pacientes con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y asma. Al hecho de ser una de las poblaciones con mayor riesgo de sufrir complicaciones por esta enfermedad, lo que hacía que no fuera aconsejable que saliesen de su casa durante estos meses ni siquiera para acudir a su médico, se ha sumado la situación del personal y de los centros sanitarios, que estaban volcados en atender a los pacientes agudos derivados de esta pandemia.


En este contexto, donde el futuro del seguimiento de estos pacientes está lleno de incógnitas, la colaboración entre los diferentes agentes de gestión y manejo de la salud toma, si cabe, más importancia aún.


Con este objetivo de mejorar el seguimiento y adherencia terapéutica de los pacientes con EPOC y asma durante la pandemia, la delegación cántabra de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC Cantabria) ha puesto en marcha el proyecto ‘Inspira2’.El proyecto, que se ha iniciado este mes de julio, cuenta también con el apoyo de Acinar (Asociación Cántabra de Investigación en Aparato Respiratorio) y de los colegios profesionales de la región (Medicina, Enfermería y Farmacia), así como con la colaboración de la compañía GSK.

Colaboración por el paciente


En concreto, la iniciativa asistencial, en la que está previsto que colaboren farmacéuticos comunitarios, médicos de atención primaria y enfermería, consistirá en la evaluación de la adherencia terapéutica de los pacientes con EPOC y asma desde la farmacia comunitaria, así como en la detección de casos en los que ambas patologías estén mal controladas y los pacientes presenten síntomas de ello (dificultad respiratoria, tos, disnea, opresión torácica, etc.). En los casos en los que sea necesario, el farmacéutico contactará con el médico de familia y/o la enfermera de los centros de salud para mejorar la atención de los pacientes con problemas con su medicación.


En palabras de la presidenta de Sefac Cantabria, Antonieta de Andrés, “hay que aprovechar la cercanía y conocimiento de los farmacéuticos como elementos estratégicos de contacto permanente con los pacientes respiratorios para reforzar la adherencia a los tratamientos y detectar casos de falta de control”.