Premios BiC 2020

Ministerio de Sanidad y Comunidades Autónomas han acordado este 27 de agosto el adelanto de la campaña de vacunación de la gripe, dentro del paquete de medidas de respuesta a la pandemia de la Covid-19. Incluso, en esta misma reunión se han confirmado las fechas de inicio: la campaña arrancará la primera semana de octubre, según ha confirmado el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Illa, durante la posterior comparecencia tras la reunión.

De igual manera, Illa ha confirmado que la vacunación antigripal se iniciará —como es habitual— con la población de riesgo (mayores de 65 años, embarazadas y personas con patologías que aconsejen la inmunización) y profesionales sanitarios. Incluso, el ministro ha concretado que, dentro de estos primeros grupos, se dará prioridad a los mayores residentes en centros sociosanitarios. Respecto a las tasas de cobertura a alcanzar, Ministerio y CC.AA han acordado fijar un objetivo de un 75 por ciento de cobertura vacunal de gripe en mayores de 65 años y un 60 por ciento en el de embarazadas —alineándose así con las recomendaciones de la OMS—.

Colaboración de los sanitarios frente a la gripe

El alcance de estas metas es especialmente importante en esta campaña, en la que pueden coincidir nuevos rebrotes u oleadas de la COVID-19 con la época de mayor incidencia de gripe, con el consiguiente riesgo  de colapso de los sistemas sanitarios.

En este sentido, Illa ha indicado que se solicitará la colaboración de los profesionales sanitarios para concienciar y fomentar la importancia de la vacunación frente a gripe entre la sociedad. Una labor en la que anualmente colabora la red de oficinas de farmacia.

No obstante, cabe recordar que las farmacias se han ofrecido a ser partícipes de un cambio en la estrategia de vacunación frente a gripe de cara a conseguir mayores éxitos de cobertura, con la posibilidad incluso —planteada desde algunas entidades— de que las boticas pueden ser puntos complementarios a los centros de salud para vacunar. Bien sea realizado el acto por los farmacéuticos —opción instaurada, con éxito, en diversos países internacionales, previa formación— o por otros sanitarios, como los enfermeros, que se desplacen a estos establecimientos —como la experiencia realizada en Girona—.