Alberto Cornejo Soria | viernes, 31 de agosto de 2018 h |

En pleno periodo estival (8 de agosto), Javier Alonso tomo posesión como nuevo presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Soria en sustitución de la actual secretaria general del Consejo General de COF, Raquel Martínez —fue precisamente el paso de Martínez al CGCOF lo que obligó a abrir este proceso electoral—. Alonso, anterior tesorero del colegio soriano, encabezó la única lista presentada a los comicios e inicia una legislatura más efímera de lo habitual: apenas año y medio. Esta reducción tiene por objeto plegarse al calendario electoral común de los colegios de Castilla y León, por el cual todas estas corporaciones llamarán a las urnas en una misma fecha en 2020.

Pregunta. Enhorabuena. ¿Cuáles son los retos y/o necesidades de la farmacia soriana y, por ende, los que atender desde su nueva responsabilidad?

Respuesta. Tenemos que estar al lado de la farmacia rural, buscar soluciones a su problemática y seguir trabajando de forma muy cercana con las asociaciones de pacientes, para dar continuidad a los convenios que el colegio ya tiene firmados con muchas de ellos.

P. ¿Y respecto al funcionamiento del colegio?

R. En el plazo más inmediato tenemos la celebración del centenario del colegio, previsto para el 22 de septiembre.

P. ¿La ruralidad marca la radiografía de la farmacia soriana?

R. Así es. Las características de la provincia de Soria, bastante extensa y con una baja densidad poblacional, provoca evidentemente que la farmacia soriana sea eminentemente rural. Incluso, si en muchos de esos pueblos pequeños no hubiera un servicio básico como es la oficina de farmacia, más gente los abandonaría y estoy seguro que algunos ‘desaparecerían’.

P. Bien puede decirse que la farmacia soriana representa la cara y la cruz del modelo regulado. Si bien la cara sería ese ejemplo de capilaridad que supone llegar a todos los núcleos poblacionales, la cruz es la mala rentabilidad y alta cifra de farmacias VEC que ello provoca, ¿no?

R. Efectivamente. La farmacia soriana suele tener habitualmente en torno a un tercio de su red en situación de inviabilidad. Actualmente son 17 farmacias VEC, un 27 por ciento del total. La cifra se ha reducido en el último año, pero también hay cara y cruz. Hay algunas farmacias que han logrado salir de esta situación, aunque se mantienen en el límite, pero otros dos establecimientos han cerrado. Ni siquiera han podido mantenerse como VEC.

P. Antes hablaba de “buscar soluciones”. Mas allá del índice corrector a su facturación, ¿cómo equilibrar la balanza entre capilaridad y evitar nuevos cierres?

R. Hay que hacer políticas sociales para que se mantenga la población en esas pequeñas localidades en las que esas farmacias dan servicio. Y, más allá de ciertos decretos y recortes de precios, también revertir otras medidas como la salida injustificada del canal farmacia de medicamentos de DH. Estas decisiones hacen especial daño a la farmacia rural porque obligan a los pacientes a desplazarse a los hospitales de la capital y son dispensaciones que pierden esas farmacias de pueblo. Serían un soplo de aire. No válido por sí solo, pero sí ayudaría.

P. Entiendo las grandes políticas sociales frente a la despoblación que reclama no están en manos de un colegio. Pero desde el COF de Soria sí se promueven estrategias de salud para la población rural con la Diputación y Ayuntamientos, ¿no?

R. Estos acuerdos van encaminados a promover una farmacia asistencial que, en primer lugar, beneficie al paciente y ponga a su disposición más servicios, y, por otra, favorezca ese arraigo al mantener o aumentar las prestaciones en el ámbito rural. Y también le suponga al farmacéutico una remuneración. Por ejemplo, el proyecto Megara, en el que se viene trabajando desde 2015, tiene por objetivo garantizar a la población rural el acceso a determinados servicios profesionales, como los SPD o programas de adherencia.