El Observatorio del medicamento de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) destaca las estadísticas del Ministerio de sanidad de los últimos dos años sobre el consumo en unidades por grupos terapéuticos. El más importante es el grupo del Sistema Nervioso Central (N) que incluye todos los analgésicos, además de los productos empleados en trastornos mentales. En concreto se consumen más de 320 millones de unidades al año en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

El segundo grupo en importancia es el Cardiovascular (C) del que se consumen más de 263 millones de unidades y que está muy relacionado con el grupo (B) Sangre y Órganos hematopoyéticos, del que se consumen 64,5 millones de unidades. El grupo de tracto alimentario y metabolismo (A) se posiciona como el tercero en consumo de unidades, con cerca de 172 millones de unidades, y que incluye productos como los antidiabéticos. En conjunto, la suma de estos tres grupos supone casi el 80 por ciento (78,6) de todo el consumo en unidades del SNS.

El número de recetas en los primeros siete meses del año respecto a 2022 se cifra en más de 655 millones, frente a 630 del ejercicio anterior, una tasa de crecimiento de casi el 4 por ciento. El gasto se eleva un 3,5 por ciento, aunque el gasto medio por receta pasa de 11,37 a 11,31, una diferencia que supone un descenso del 0,52 por ciento.

Preocupación por la inflación y la dispensación no presencial

Desde el Observatorio destacan que, cada mes que pasa, el crecimiento del mercado de medicamentos y productos sanitarios es menor respecto al año 2022; y, además, durante muchos se ha situado por debajo de la inflación general (2,3 por ciento en los últimos 12 meses) y la subyacente (6,2 por ciento). Por ahora, el mercado de recetas del SNS aumenta cerca del 4 por ciento respecto al año pasado, cifra similar al mercado total, que incluye a los productos sanitarios. «Nuestro pronóstico es que acabemos el año con un crecimiento muy poco significativo respecto al año anterior, y, por supuesto, por debajo de la inflación», señalan.

También ponen el foco en la última modificación (Real Decreto-ley 5/2023) de la Ley de Garantías y Uso Racional de Medicamentos y Productos Sanitarios que se produjo en el mes de julio y que tenía como objetivo regular la dispensación no presencial de medicamentos que se llevó a cabo de manera excepcional durante la pandemia. Concretamente, en el aspecto relacionado con el envío de medicamentos por los servicios de farmacia de los hospitales.

Sobre esta cuestión, denuncian que en Castilla-La Mancha «no han perdido ni un minuto en ponerlo en práctica pensando en enviar medicamentos usando el servicio Correos Frio». Aunque argumentan están confiados en que los organismos implicados «sobre el terreno –patronal, corporaciones y distribución– consigan reconducir la situación y se mantenga el valor que aportan las oficinas de farmacia al sistema sanitario».


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