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Llega el tramo final de octubre. Con él, el IX Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios (del 19 al 22, virtual) y el final de la presidencia de Jesús C. Gómez en la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), ocho años después de que accediera a ella. Muchos recuerdos, aunque hay algunos que destacan: aquella mirada cómplice con Paco Martínez —fundador y ex presidente de la sociedad, fallecido en 2016— y que siempre “quedará guardada”, el sueño (cumplido) de celebrar unas jornadas en su pueblo Abarán (Murcia)… El protagonista pide expresamente que se reflejen aquí otros muchos nombres propios: Miguel Ángel Gastelurrutia, José Ibañez, Marichu Rodríguez, Josep Basora, Pilar de Lucas, Nieves Martell… Imposible mencionar todos (las culpas, al redactor). Habrá quien lamente su salida (obligada por estatutos) pero también quien —en especial en despachos donde se decide la Sanidad— muestra cierto alivio. Si nunca se ha guardado nada al hablar, se agradece que tampoco lo haga en este ‘hasta luego’.

Pregunta. ¿Te está dando tiempo a asimilar que se cierra esta etapa?

Respuesta. ¿La verdad? No. Ya te digo que no. Tengo muchos frentes abiertos. El primero, la organización del Congreso de Sefac, que como presidente supone un volumen importante de preparativos. Segundo, el día a día de la sociedad, que no para por mucho que haya un congreso. Tercero, la preparación de mi tesis doctoral que expondré próximamente. Y por último, mi farmacia. Me atropellan los días y no me he hecho a la idea de cómo será mi vida después de esto. Por ejemplo, cómo será la sensación de no tener que coger el ordenador el fin de semana para contestar mails, ponerme al día del estado de los proyectos, etc.

P. Primera entrevista como presidente de Sefac: EG, noviembre de 2012. La carta de presentación: “Defenderé el potencial del farmacéutico comunitario hasta la extenuación”. Ocho años después, ¿deber cumplido?

R. Debería ser objeto de análisis por otros, pero creo que sí, que puedo irme con la satisfacción del deber cumplido y haber ayudado al desarrollo clínico de la farmacia comunitaria en beneficio de la población. He intentado ser recto, fiel a mis valores y principios. Para ello he tenido la suerte de contar con un equipo maravilloso. He defendido a la farmacia comunitaria en cualquier lugar o encuentro. Como cuando en el Senado dejé claro ante algunos senadores que realizaba y seguiría realizando Atención Farmacéutica Domiciliaria (AFD) por el bien de los pacientes que me lo solicitaban, y solo si me detenían por ello me lo iban a impedir.

“Ante el senado dejé claro que realizaba y seguiría realizando atención farmacéutica domiciliaria, y solo si me detenían por ello me lo iban a impedir”

P. ¿Cuántas denuncias han ‘caído’ por hacer AFD?

R. No he sido denunciado nunca, por lo cual no será una práctica tan negativa, ¿no? Pero, además, tengo muchos pacientes que me han asegurado que si algún día me pasaba algo por hacer ésto, recogerían firmas para presentarlas donde hiciera falta para defender la práctica asistencial que hago en mi farmacia. A sabiendas no haré nada con falta de ética o inmoral. La AFD es alegal, no está legislada pero tampoco prohibida. Yo he seguido los criterios marcados por mi sociedad científica. Y lo dejo claro: durante el confinamiento incluso he redoblado la AFD. Y no es entregar medicación. Es dispensarla, y complementar con otros servicios de atención farmacéutica.

P. Te conozco y sé que rehúyes de personalismos, así que añado una coletilla. ¿Qué Sefac dejas tú…y tu equipo?

R. Refleja perfectamente lo que he buscado. De joven jugué al baloncesto en el puesto de base. Y un buen base no solo debe repartir juego, sino conseguir el mayor rendimiento de sus compañeros con sus decisiones. En lo estructural, tenemos ya ejecutivas autonómicas en todo el país, con unos grandes presidentes. En lo numérico, hemos superado los 5.500 socios, algo impensable hace años. Y en actividades, hemos conseguido hacer de nuestro Congreso una referencia de la Ciencia Farmacéutica. Por no hablar de la consolidación de nuestras Jornadas Tenemos dos sedes nacionales, en Madrid y Barcelona, cuando muchas entidades y compañías salían de Cataluña.  Y el colofón ha sido la inclusión de Sefac como miembro observador de la FIP.

“¿Legado? Lo mejor son los profesionales que se quedan; hemos conformado grandes equipos de trabajo”

P. Imposible enumerarte todos los proyectos, posicionamientos, propuestas hechas por Sefac en estos ocho años. Así que te dejo la papeleta de seleccionar a ti. ¿Alguno te deja especialmente orgulloso?

R. El objetico preferencial de Sefac siempre debe ser el crecimiento en formación profesional e investigación de nuevos Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales. Quiero destacar los protocolos de consenso con sociedades médicas, que ha permitido a los médicos conocer más a fondo la labor y capacidad de los farmacéuticos. Nunca olvidaré el primero de ellos: sobre patología digestiva, con Semergen.  Quiero reconocer especialmente la colaboración con las sociedades de AP: la citada Semergen, Semfyc y SEMG. También hemos firmado convenios para desarrollar servicios profesionales farmacéuticos con determinados COF que han sabido ver en Sefac un aliado y no un competidor.

P. ¿Sobre proyectos?

R. Me resulta complicado elegir. Siempre serán especiales el primero tras mi llegada a la presidencia,  el proyecto César, el más grande realizado sobre cesación tabáquica en farmacia comunitaria… Y el último: Indica+Pro, sobre indicación farmacéutica por el gran impacto que tiene. También el de RUM, EPOCA —con datos tremendos sobre la falta de adherencia y el uso incorrecto de inhaladores— , SEFAC EXPERT, para registrar esa actividad asistencial… Si no me cortas, no paro.

P. Quien haya asistido a tus intervenciones públicas en estos años, sabe que si has tenido un caballo de batalla, ha sido el de reclamar la dispensación de medicamentos DH en farmacias. Poco o ningún cambio ha habido. ¿Una espina clavada?

R. No creo que sea una espina de la farmacia, sino de la política. Determinados representantes políticos o de la administración deberían sentirse frustrados con este tema. Impedir que, si el paciente quiere, pueda retirar su medicación en su farmacia —en coordinación con otras estructuras y niveles—, es, simple y llanamente, indigno. Recuerdo las conversaciones con Antonio Bernal —ex presidente de la AGP, fallecido en 2019— que me decía: “¿Cómo es posible ésto, Jesús? Tenemos que cambiarlo” Y los dos lo defendimos ante Parlamentos y Cámaras. Desde Sefac hemos hecho todo lo que hemos podido en éste tema.

P. ¿Solo la Administración se debería sentir frustrada?

R. No solo a ellos sino todos los sectores implicados. Desde Sefac lo hemos intentado hasta el extremo, pero quizá tenemos nuestra parte de culpa por no saberlo explicar. No ataco al ámbito hospitalario pero lo tienen en su debe; creo en la dispensación compartida aunque en determinadas organizaciones no se haya entendido aún que debemos ir de la mano. ¿Cómo se puede fomentar  que un medicamento sea entregado por un repartidor como si fuese una pizza y no por un colega farmacéutico? Eso es indecente y hay responsables de ello. Y quizá Sefac, o yo personalmente, también tengamos la nuestra. ¿Podemos hablar de Sanidad universal con modelos así? ¿O hablar de adherencia? La clasificación de los medicamentos debe realizarse en base a la salud, no a otros intereses.

“He tenido broncas muy fuertes con políticos, pero no puedo consentir que se falte el respeto a la farmacia comunitaria”

P. ¿Da rabia que entidades como Sefac proponen (mucho) y luego las Administraciones disponen (poco)?

R. Creo en la buena voluntad y profesionalidad de los decisores, pero a la farmacia comunitaria se le ha faltado el respeto. Y lo he dicho en muchas reuniones con políticos, donde he tenido broncas muy fuertes y otros asistentes me han dicho: “Jesús, esto no lo había visto nunca”. Pero delante de mí nadie falta el respeto a la farmacia comunitaria. Lo haremos mejor o peor, habrá cosas mejorables… Pero nadie puede negar su importancia y papel como entidad sanitaria. Las palabras desde la política están muy bien, pero si luego no se traducen en hechos se produce esa falta de respeto. Hay todavía un profundo desconocimiento de la farmacia comunitaria.

P. Sigamos ‘rescatando’ entrevistas. Esta es más cercana; en abril, en el inicio de la pandemia. “El farmacéutico está desaprovechado, y ahora olvidado, en la gestión de la COVID-19” fue el titular. ¿Lo puedes repetir meses después?

R. Totalmente. Se sigue sin hacer las cosas del todo bien. Cada cual, sea Ministerio o Comunidades Autónomas, hace la guerra por su cuenta. Parece el “ejército de Pancho Villa”. Y más aún si hablamos de aprovechar las farmacias…y protegerlas. Hemos vivido situaciones brutales en estos meses en nuestras farmacias. Si se ha resistido, ha sido por la fuerte estructura de la farmacia comunitaria española. Hace meses que reclamé oficialmente al Ministerio que se convocase con urgencia la Mesa de Atención Primaria para abordar una respuesta coordinada a la pandemia entre todas las profesiones. Ni he recibido respuesta. Insisto: ¿dónde está la convocatoria de la Mesa de AP? ¿Cómo no puede haber, medio año después, un protocolo consensuado desde la Administración que abarque todos los niveles? La conciencia de Sefac está tranquila.

P. ¿Entenderías que, después de este ‘olvido’ aún en una situación de urgencia, cualquier compañero esté harto?

R. Me consta que en las Administraciones se está trabajando a destajo y con esfuerzos. Reconozco que la mayoría son trabajadores, honrados y honestos. Pero eso no quita que con la farmacia no se haya contado. Eso es una realidad a criticar. No sé si no han sabido, no han podido o no han tenido el arrojo suficiente para tomar medidas en torno a la implicación de las farmacia, en todos sus niveles, en esta crisis. Y los perjudicados han sido los pacientes.

P. Me gustaría hablar también de la relación que en estos años se ha fomentado desde Sefac con las sociedades médicas. Y, si lo personalizo, la ‘especial’ que has tenido tú con Semergen y su presidente, José Luis Llisterri.

R. Quiero dar las gracias, de partida, a todas las sociedades científicas con las que trabajamos, como  Semfyc y Semg. Pero, si me preguntas por Semergen, fue esta sociedad la que se acercó a Sefac y le propuso una iniciativa nunca planteada hasta entonces: organizar un Congreso médico-farmacéutico. Ello nos hermanó. Y José Luis es especial para mí. Profesional y personalmente. Pero también su predecesor, Julio Zarco, que nos abrió la puerta por primera vez, y su sucesor, Pepe Polo. A todos, gracias. Pero tengo claro que si Jose Luis no hubiera estado al frente de Semergen, con su visión, no se hubieran hecho tantos proyectos conjuntos espectaculares ni habríamos podido desarrollar tanto la colaboración médico-farmacéutica. Gracias a ellos formamos parte de la Mesa de Atención Primaria; fueron ellos los que reclamaron nuestra presencia. Nos pegamos un buen curro para entrar.

“En la gestión de la COVID-19, España parece el ejercito de Pancho Villa. ¿Cómo es posible que no se haya convocado en todo este tiempo la mesa de AP? pero Sefac puede tener la conciencia tranquila”

P. Un Congreso Nacional de Sefac, ¿un buen broche final para la despedida?

R. Creo que sí, y es el más difícil todavía por las circunstancias. Hay que recordar que ya tenía que haberme despedido en mayo, pero la COVID-19 me lo cambió todo (el Congreso tuvo que posponerse a esta nueva fecha y cambiar su formato a virtual). ¡Y han pasado tantas cosas en estos meses! Es un congreso con un programa espectacular. La pena es que no voy a poder despedirme de la gente como me hubiera gustado. De forma física, con abrazos o un apretón de manos a mi equipo de trabajo, los socios, otros sanitarios que estuvieran en el Congreso… Entré en Sefac en silencio y me iré de la misma manera.

“Ahora toca familia, hobbies, el Espanyol… Y seguir ligado a la investigación”

Pregunta. ¿Y ahora qué?

Respuesta. En lo personal trabajar más en mi farmacia, desarrollar mis hobbies, jugar al padel ya que para regresar al basket estoy mayor, descansar más y no perderme ningún partido del Espanyol, que para mí es una religión. Quiero pasar más tiempo con mi familia y amigos. Mi ‘deuda’ en Sefac ha sido el tiempo que le he quitado a mi familia que para mí es fundamental. Quiero compartir más tiempo con ellos. También debo cumplir ciertas promesas. Tengo un gran amigo, Miguel Ángel Pérez, misionero de Cáritas, al que le prometí que cuando dejase la presidencia me implicaría más en sus proyectos.

P. ¿Y en lo profesional?

R. Seguiré implicado en proyectos asistenciales de Sefac en los que estoy inmerso como coordinador. También seguiré en la presidencia de la Fundación al menos hasta final de año. Quiero presentar mi tesis doctoral, basada en un servicio profesional farmacéutico nuevo de nutrición “SAFIN”que he registrado. Seguiré muy ligado a la investigación y el desarrollo de servicios. Y sobre todo a dar el servicio clínico aprendido estos años en Sefac a mis pacientes y clientes a través de esta profesión que adoro.

¿Algunas palabras para tu equipo?

R. Lo mejor de todo es el gran equipo de profesionales que se quedan. Todo lo que ha crecido esta sociedad no hubiera sido posible sin los buenos equipos de trabajo que hemos conformado. Si algo me deja tranquilo es el legado que queda con los vicepresidentes de la junta nacional y los presidentes de las delegaciones. De los primeros, de Vicente J Baixauli destaco su cabeza privilegiada, su lealtad y sinceridad. Ana Molinero es la ciencia; el comodín. Y Lola Murillo, corazón y energía, además de preparación. Los tres se complementan. En ellos están representados todos los compañeros con los que he compartido Juntas y Ejecutivas.

P. ¿Quieres un turno final de agradecimientos?

R. Tendríamos que alargar mucho esta entrevista.  Pero empezaría por toda esa familia profesional que tengo en Sefac, su staff al completo, todos los presidentes que me precedieron, y todo el cariño y la amistad que me llevo desde que entré como tesorero en la sociedad.  Agradecer también a las instituciones y la industria farmacéutica que han creído en el proyecto de Sefac y en la labor clínica del farmacéutico respetando la evidencia científica. En los momentos difíciles se ve quien está y quien da su apoyo. También quiero acordarme de las entidades colegiales, especialmente con las que hemos trabajado juntos el desarrollo de servicios profesionales farmacéuticos, propuestas de la sociedad como el modelo de recertificación o la última gran actividad de investigación clínica como la Indicación Farmacéutica.