Premios BiC 2020
Alberto Cornejo Madrid | miércoles, 21 de septiembre de 2016 h |

Desde que en septiembre de 2009 la Agencia Española del Medicamento (Aemps) cambió el estatus de la píldora del día después (PDD) permitiendo desde entonces su libre adquisición sin receta, el farmacéutico viene jugando un doble papel. Y es que al que siempre ha ejercido de dispensador de este fármaco con o sin receta (un 14 por ciento de mujeres la ha consumido alguna vez), ahora añade otro: el de informador. Y, más en concreto, el de “desterrar falsos mitos asociados al consumo de la PDD, como que es una bomba hormonal”, tal como ha recordado Neus Caelles, miembro del comité científico de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), en un encuentro sobre anticoncepción celebrado este 21 de septiembre en Madrid. Acabar con los falsos mitos en torno a sus negativos efectos sobre la salud de la mujer (siempre que el consumo no sea abusivo) no es una cuestión baladí, dado que según datos de la Sociedad Española de Contracepción aludidos en este acto, un 60 por ciento de mujeres siguen creyendo —erróneamente— que su consumo acarrea efectos nocivos. Esa misma encuesta de la SEC señala, por contra, que también un 60 por ciento de mujeres no consideran que la PDD deba ser un método anticonceptivo habitual. Al menos, la conciencia sobre su buen uso sí parece existir en su mayoría.

En este sentido, Caelles ha abogado por “aplicar un protocolo de dispensación que asegure la correcta toma de la PDD”, basado en la realización de una serie de preguntas a la usuaria. “El farmacéutico debe intentar que la atención a esta usuaria sea con la mayor profundidad posible”. Un mensaje que si cabe debe ser más exhaustivo en aquellas situaciones en las que la dispensación se realice a un hombre y, por ende, no destinatario último del fármaco. “Hay que insistir en los mensajes y en la información a transmitir sobre el medicamento para minimizar que esa información se pierda por el camino hasta la usuaria final”, ha recordado.


Según datos de la Sociedad Española de Contracepción, un 60 por ciento de mujeres cree —erróneamente— que la PDD tiene efectos nocivos sobre la salud.


Cabe recordar que el paso de la PDD a su venta libre generó gran polémica, incluso entre los propios profesionales. La posible banalización de su uso fue uno de las principales alertas de los detractores de la decisión que buscaba la mejor accesibilidad a esta anticoncepción de urgencia. Sin embargo, los datos disponibles con el paso de los años revelan que “no puede decirse que se esté haciendo un mal uso sistemático de la PDD”, ha apuntado en este encuentro Ezequiel Francisco Pérez, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Requena (Valencia) y miembro del patronato de la Fundación Española del Corazón. Este experto ha recordado que, a pesar de que los falsos mitos parecen haber calado entre la población, “no hay razones médicas para su disponibilidad solo bajo prescripción”, apoyando así la decisión tomada por la Aemps en 2009.

En este encuentro —en el que se ha presentado ellaOne, nueva PDD disponible en el mercado— también se ha incidido en que desde las farmacias se deben identificar usos abusivos de la anticoncepción de urgencia y “ante situaciones así, hay que derivar o recomendar la visita al médico para la prescripción de un tratamiento anticonceptivo regular”, apuesta la representante de Sefac.