Enrique Campillo Madrid | jueves, 16 de noviembre de 2017 h |

La cosmética natural, ‘bio’ o ecológica ha tenido su hueco en la ‘IV Jornada Nacional de Dermofarmacia’, impulsada por el CGCOF a través de dos gurús en la materia que han dibujado la situación actual en la que estos productos ganan terreno debido a la “fiebre” por cuidarse y llevar una vida más sana.

“Es un aspecto controvertido porque no se tienen las ideas muy claras. No obstante hay una demanda creciente de estos productos naturales y ecológicos que experimentan un cinco por ciento de crecimiento más que los cosméticos convencionales, y ante ese aumento de volumen, el farmacéutico debe prestar atención”, aseguraba Manuel García, vocal de Dermofarmacia del COF de Málaga.

García apuntaba que la cosmética natural puede ser una opción para el farmacéutico ya que profesionalmente es “una alternativa razonable que ofrece herramientas adicionales ante reacciones alérgicas, psoriasis, o dermatitis atópica”. En cuanto a los canales de distribución y venta de cosmética natural, el responsable del Colegio malagueño resaltaba a la gran distribución y comercio tradicional, las herboristerías o Internet. Por su parte, las farmacias “estamos en una cuota de mercado muy pequeña”.

Finalizaba su intervención señalando que el aporte del farmacéutico está claro. “Implica conocimiento científico del producto, conoce los ingredientes, las indicaciones, el modo de empleo y a su vez, el conocimiento de la normativa y el reglamento europeo, y por supuesto, la cercanía con el usuario”.

Normativa ISO 16.128

En el mercado actual, existen numerosos y variados sellos de cosmética natural y ecológica, un hecho que “provoca cierta zozobra” según García y que “sume al consumidor en una gran confusión”, reflejaba Carmen Esteban, directora técnica de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) quien ponía sobre la mesa que en Europa hay 20 sellos distintos y a nivel mundial unos 30, por lo que es imprescindible una norma internacionalmente reconocida para luchar contra esa fragmentación existente en el mercado.

“Necesitamos, a nivel mundial, algo que certifique que lo que se dice sobre un producto cosmético sea así, y para ello tenemos la norma ISO 16.128”, indicaba Esteban, experta conocedora de este reglamento, aún en desarrollo por las autoridades europeas, bajo el título “La guía de definiciones técnicas para ingredientes y productos naturales y ecológicos”. Una norma que nacerá con la intención de armonizar criterios y arrojar luz al mercado de la cosmética natural. En cuanto a la elaboración de un cosmético natural, en su intervención, Esteban quería dejar claro que “no hay una norma que diga que el producto natural está compuesto al 100 por cien por productos naturales. No pasa nada porque haya en la composición productos sintéticos”.