El dolor de cabeza (cefalea) es un trastorno muy frecuente en el ser humano y, según la Organización Mundial de la Salud, en el último año ha afectado al 50 por ciento de la población adulta. Además, la Sociedad Española de Neurología (SEN) apunta que hasta un 90 por ciento de la población masculina y un 99 por ciento de la femenina asegura haber padecido dolores de cabeza, que pueden oscilar entre una cefalea ocasional hasta crisis repetidas y frecuentes de gran intensidad.

“Se trata de uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria y en los servicios de neurología supone el 25 por ciento de las consultas”, ha expuesto Raquel Varas, responsable del Área de Servicios Asistenciales en la Dirección de Servicios Farmacéuticos del CGCOF, durante el webinar “Abordaje multidisciplinar del paciente con cefalea”, celebrado este 18 de abril como antesala al Día Mundial de la Cefalea (19 de abril). Asimismo, las consultas de pacientes con cefalea son muy habituales en las farmacias.

Asistencia farmacéutica

La farmacia tiene un rol muy importante en la asistencia a pacientes con cefalea, sobre todo, a la hora de garantizar la adherencia terapéutica. Tamara Peiró, farmacéutica comunitaria, ha destacado que los farmacéuticos comunitarios tienen un “papel activo” en el servicio de dispensación de medicamentos, que se diferenciará en si es la primera vez o no que el paciente va a tomar el medicamento.

“Si es la primera vez, se debe informar sobre el correcto proceso de uso del medicamento (cómo, cuándo o cuánto lo debe tomar) y prevenir de la falta de adherencia. Si no es la primera vez, hay que saber la percepción del paciente con respecto a la efectividad y seguridad de la medicación y, también, comprobar si lo está tomando de forma correcta (sospecha de falta de adherencia)”, ha explicado la farmacéutica.

Peiró ha apuntado que el tratamiento para la cefalea no es curativo, sino que sirve para prevenir las crisis y para que los síntomas sean mas leves. El tratamiento se basa en tres pilares, según la farmacéutica: identificar y evitar los factores desencadenantes, tratar adecuadamente las crisis de dolor e iniciar el tratamiento preventivo cuando sea necesario.

Para prevenir o identificar una falta de adherencia, el farmacéutico puede establecer estrategias para abordar las barreras que provocan esta problemática entre los pacientes. Peiró ha mencionado, entre otros, el miedo a tomar antidepresivos, no tomar la medicación porque se encuentren bien, miedo a verse como enfermos, no se fiarse del prescriptor o pensar que no es una enfermedad importante.

Por ello, es crucial informar bien al paciente. “Hay que disminuir las preocupaciones en cuanto a las reacciones adversas, explicarles que puede haberlas, pero que la frecuencia es baja y hay consejos para manejarlas y, si no desaparecen, se derivan a Atención Primaria para cambiar el tratamiento. Son fármacos seguros”, ha asegurado la farmacéutica.

Una enfermedad incapacitante

Para diagnosticar y tratar de forma adecuada la cefalea, es necesario que tanto profesionales como pacientes conozcan los síntomas. “La cefalea es una sensación dolorosa localizada en la bóveda craneal, parte alta del cuello o nuca y mitad superior de la cara, variable en cuanto a intensidad, frecuencia y duración”, ha definido Antoni Plana, médico especialista en Medica Familiar y Comunitaria y miembro de Semfyc.

La mayoría de los casos son cefaleas primarias, es decir, no están asociadas a otra enfermedad. Entre los signos y síntomas asociados destacan: fiebre sin foco, vómitos en escopetazo, papiledemia, focalidad neurológica, crisis epilépticas, trastornos de conducta o alteración del nivel de conciencia.

En ocasiones, los dolores de cabeza son mucho más frecuentes y de gran intensidad. Isabel Colomino, presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), se ha referido a la migraña: “Es mucho más que un dolor de cabeza”. “Es una enfermedad neurológica incapacitante y va asociado a otros problemas: náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, los sonidos y los olores, etc.”, ha añadido.

La telemedicina puede ser de gran ayuda para dar asistencia a estos pacientes. “La mayoría de pacientes con cefalea y/o neuralgia estable son candidatos a seguimiento mediante telemedicina, tras una primera visita que debería ser presencial”, ha indicado Plana. El especialista ha concluido que “en la cefalea, después de la COVID-19, la telemedicina ha venido para quedarse“.

Retraso en el diagnóstico

La migraña afecta a más de 5 millones de personas en España y el 83 por ciento son mujeres, tal y como ha apuntado Colomino. Para dar visibilidad a esta enfermedad, AMICE puso en marcha en 2018 el Atlas de la Migraña en España.

El estudio revela que se tarda entre 6 y 7 años para tener un diagnóstico, dependiendo de si es crónica (más de 15 días de dolor al menos) o episódica (menos de 15 días). ¿A qué se debe este retraso en el diagnóstico? Parte de la ‘culpa’ recae en los pacientes. “Piensan que es una enfermedad común y que no es causa suficiente para visitar al médico y se suelen automedicar, mucho más en la migraña episódica (50%) que en la crónica (10%)”, ha afirmado la presidenta de AMICE.

Respecto a la atención sanitaria, “hay margen de mejora”. “La información en el diagnóstico es insuficiente en el 60 por ciento de los casos con migraña crónica y en el 45 por ciento de los casos con migraña episódica”, ha expuesto Colomino.

Propuestas de mejora

En el Atlas de la Migraña en España se recogen algunas propuestas para mejorar el abordaje del paciente con cefalea:

  • Impulsar programas educativos para las personas con migraña, sobre todo, para reconocer la sintomatología.
  • Mejorar la preparación de la consulta médica por parte del paciente y profesional sanitario.
  • Favorecer el abordaje multidisciplinar y coordinado de la migraña.
  • Implicar a todos los agentes del entorno laboral y dotarles de información útil sobre la migraña.
  • Favorecer el autocontrol y autocuidado de la migraña. Por ejemplo, un calendario que permita el control de los síntomas.
  • Impulsar programas educativos para profesionales sanitarios e impulsar el interés.
  • Informar a los profesionales de la importancia de registrar en la historia clínica toda la información para facilitar el manejo.