ENRIQUE CAMPILLO Madrid | viernes, 02 de febrero de 2018 h |

Se acerca el día D y la hora H para cientos de farmacéuticos que llevan meses centrados en un único objetivo; preparar la prueba del Farmacéutico Interno Residente (FIR) para conseguir una de las plazas ofertadas para realizar los cuatro años de especialidad.

La convocatoria, que se celebrará el próximo sábado 10 de febrero, congregará a un total de 1.290 aspirantes, casi 100 menos que el año anterior, y se da la casualidad de que este año el número de plazas (245) supone un incremento del 2,5 por ciento con respecto a la convocatoria 2016/2017 cuando hubo 239. Concretamente, si se hace la división por especialidades, este año, se ofertan 42 plazas para Análisis clínicos, 12 para Bioquímica clínica, 3 para Inmunología, 45 para Microbiología y parasitología, 5 para Radiofarmacia y 138 para Farmacia Hospitalaria, la que más dispone.

Con todo ello, se puede decir Alea jacta est y esperar a que los esfuerzos realizados hasta ahora tengan su recompensa, y es que la mayoría de aspirantes ha realizado una carrera de fondo, en la que las academias han sido primordiales.

“Apostamos por cuantos más meses mejor. Hay casi 1.300 personas y sólo van a acceder a la plaza un 20 por ciento de ellas. Nosotros preparamos en 11 meses con un curso estructurado en cuatro fases con el fin de dar cuatro vueltas a la materia”, avanzaba Ana García, directora de AFIR quien apuntaba que lo importante ahora “es generar confianza en los alumnos y que no duden de lo hecho hasta ahora”.

En la academia GoFIR, los alumnos comienzan a preparar el examen entre 5 y 8 meses antes del mismo, “tiempo que consideramos óptimo para ir bien preparado y con garantías de éxito porque nuestra finalidad es que saquen su mejor plaza y tratar de sacar la mejor versión de cada uno”, destacaba Miguel Bravo, director de la academia quien también aludía a que, llegados a este punto, lo importante es reforzar la confianza de los estudiantes para que dejen atrás sus miedos.

Mª Isabel Gil lo tiene claro. Con 25 años se enfrenta a esta prueba y su prioridad es la especialidad en FH. De mayo a septiembre acudió a la academia y desde entonces, está en su casa dando la segunda vuelta al temario. Desde que empezó, emplea 14 horas diarias al estudio. “Siempre hay miedo a fracasar pero, con toda la preparación, uno lleva la seguridad de que si los simulacros han ido bien, debería ir bien. Los nervios siempre están ahí pero hay que controlarlos e intentaré tomarme el examen como otro simulacro más”.

Bienvenida a los R1

La SEFH celebró, en Madrid, su décima Jornada de Bienvenida a los Residentes de Primer Año en Farmacia Hospitalaria (R1) a la que se inscribieron 110 asistentes, que representaban al 90 por ciento de los residentes de primer año actuales. Durante la cita, la Sociedad se “abrió en canal” para dar a conocer todos sus encantos y trasladar sus valores, tales como el trabajo colaborativo, la formación permanente, la innovación, la seguridad, la calidad y la eficiencia.

“Comienzan una de las etapas más importantes de su vida profesional, van a tener que esforzarse mucho y hacer de la actualización permanente de conocimientos un hábito personal”, indicaba Javier García Pellicer, moderador de la jornada. “Los residentes llegan muy bien preparados a nivel de conocimientos teóricos. No en balde, su periodo de formación como FIR en Farmacia Hospitalaria les facilitará la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes que les dotarán de las competencias necesarias para el ejercicio autónomo de la profesión y les capacitarán para prestar la asistencia a los pacientes que requieren de su especialidad”, afirmaba Pellicer. “Ellos son el futuro de la farmacia hospitalaria y generar en ellos esa concienciación es otro de los objetivos de estas jornadas”.

Por su parte, Manuel Murillo, vocal de Residentes de la SEFH reflejaba que la Sociedad “tiene la enorme responsabilidad de velar por la formación y desarrollo de aquellos que mañana tendrán en sus manos la Sanidad de nuestros mayores”. Murillo consideraba que la residencia es una etapa de crecimiento y evolución que “merece y mucho, la pena”.